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Aprendamos desde niños


Llega la navidad y con ella ese periodo en el que nuestros niños y niñas se ven desbordados por regalos. El acto de regalar es un acto gratuito y gratificante. Queremos gustar y que nuestro obsequio sea diferente, original y apreciado. Pero pocas veces nos preguntamos  por la forma en la que ha sido realizado (en qué condiciones, con qué materiales) o por el origen del mismo (en dónde se ha hecho, quién lo ha elaborado). 

1.-Sobre el modo en el que se fabrican algunos juguetes.

Tras muchos de nuestros regalos navideños hay miles de historias de explotación e injusticia. La mayoría de juguetes que llegan a nuestras tiendas son elaborados en el Sudeste Asiático. En algunas fábricas la situación que muchas personas se ven obligadas a aceptar para poder salir adelante es inhumana. Los trabajadores y trabajadoras de estos lugares soportan jornadas laborales infernales, con multitud de horas extras no recompensadas, con sueldos irrisorios, en condiciones degradantes, que pueden llegar incluso a ser vejatorias o peligrosas para su integridad física. Además  esos juguetes que regalamos a nuestros niños, a veces, son realizados precisamente por menores.

Para saber más:

Cómo las empresas maquillan la explotación de las trabajadoras que fabrican juguetes en China [Albert Sales i Campos]

2.-Sobre los materiales con los que se fabrican: otro tipo de juguetes.

En un entorno que cada vez está más amenazado, con escasez de recursos, se hace necesario reutilizar materiales.  Aprender a ver las cajas de cartón, las pajitas de los zumos, los botones … como potenciales elementos de elaboración de originales juguetes está al alcance de cualquiera.

Se pueden crear un sinfín de juguetes con materiales de deshecho, hay muchos libros que nos dan ejemplos si no se nos ocurre nada, o también podemos echar mano de nuestros recuerdos de cuando éramos niños, ¿quién no ha contemplado sonriente una casita de muñecas hecha con plastilina y una caja de zapatos?, ¿quién no ha visto alguna vez una marioneta realizada con trozos de sábanas viejas?… Dejemos que aflore nuestra imaginación.

Para hacer más:

■ Algunas ideas las encontramos en estas páginas web:

 3.-Sobre quiénes los elaboran y dónde.

En Konso (Etiopía) le compré a un niño este juguete.

DSCN2140Sobre el juguete quiero decir que me encantó; se trata de una pequeña televisión hecha con unos palos de madera y decorada. Tiene incluso sus propios botones para encenderla y apagarla, la tapa se levanta y aparece un fondo hecho con papel, unos simpáticos dibujos van narrando mientras giramos los dos palitos laterales, como si se tratara de una película  Es, sin duda, imaginativo y bonito.

Sobre la compra añadiría que me la ofreció un niño muy simpático y que luego intentó venderme otras cosas que él mismo había hecho. Estaba trabajando. Vendía una mercancía que, con anterioridad, había realizado. A menudo cuando viajamos los vendedores ambulantes que nos salen al paso son niños, pero no reparamos en ello.

Sé que para determinar si es trabajo o no la actividad que realizan los niños hay unos parámetros (se puede consultar la página web de la OIT).

En este caso no puedo asegurar si era una actividad esporádica o si lo hacía durante todo el día, pero me inclino a pensar más en lo segundo. No parecía un trabajo duro o en malas condiciones ya que el menor vendía su mercancía en el mercado local. Lo que tampoco sé es si por realizar esa actividad dejaba de acudir a la escuela o no disponía de tiempo para jugar con otros niños.

Los niños tienen reconocido el derecho a jugar, entre otros textos, en el artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño que expresa que  “los estados partes reconocen el derecho del niño al descanso y el esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad …”.  Es posible que algunos niños de los países pobres no disfruten del juego, ya que se ven implicados en tareas de adultos que impiden que se manifiesten como lo que son, pasando de una etapa a otra sin transición. Lo anterior no quiere decir que todos los niños de esos países no jueguen, porque lo hacen muy a menudo y con objetos muy sencillos además (dejando a parte el fútbol). También muchos  niños de los países desarrollados disfrutan cada vez menos del juego. Implicados en miles de tareas que les desbordan en sus horas extraescolares, sus padres han olvidado que jugar es necesario.

Recordemos la importancia del juego, ayuda a desarrollar la mente, potencia la sociabilidad y se aprende a compartir. Si además son ellos mismos los que fabrican sus juguetes, aumentará su imaginación y su creatividad.

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2 comentarios Escribe un comentario
  1. kali #

    buen empiece para un proyecto,se palpa, se huele la ilusión.así que sólo me queda por decir que entre todas/os hagamos de este blog un sitio de encuentro y de reflexión no sólo del mundo sino de nosotras/os mismas/os.un abrazo desde Euskadi

    enero 3, 2013
    • Gracias por tu comentario. Eso espero yo también, que el blog sea sobre todo punto de encuentro. Un abrazo para tí también.

      enero 3, 2013

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