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El viaje acolchado


“Así, al definir el lugar como un espacio en donde se pueden leer la identidad, la relación y la historia, propuse llamar no-lugares a los espacios donde esta lectura no era posible”. Marc Augé.

Es este lugar que tantas veces he visto. En el tránsito desde mi cómoda cama hacia el aeropuerto he perdido algo. En el paso a ese lugar espléndido, nexo de unión de un sinfín de gente que, lenta o apresurada, arrastra su maleta en búsqueda de su vuelo, de su próximo destino. Son los rostros que ansían cerrar un negocio (hombres y mujeres de trabajo), tumbarse en una playa mientras les acaricia el sol (turistas y viajeros) o abrazar, otra vez, a los seres queridos (emigrantes). Reconocer esos rasgos, lo único que me humaniza en mi estadía por la nada.

Es el vértigo que, de pronto, se produce al contemplar ese micro-mundo que es el aeropuerto, donde todo queda suspendido y nada concretado. En realidad podría decirse que hay vida allí, pero tampoco se puede asegurar con firmeza. El tiempo también, tan importante y más en un lugar como éste, parece congelado, como el resto.

Se precisa “matar las horas” y allí encontramos algunos de esos sitios donde el placer consumista se impone sin contemplaciones. De tienda en tienda, a todos todas-nos-valen y nunca nos sobran, da igual nuestra nacionalidad, nuestro origen o nuestra cultura. Nos dirigimos hacia el franquiciado y colorido horizonte de los aeropuertos, reconocible trazado gracias a la red de redes, la televisión y los anuncios.

Los locales de ropa ofrecen idéntica gama cromática, en el paradójico monocolor himno a la moda, lo creamos o no nada nos va a hacer diferentes. Queremos, al contrario, que se nos reconozca como parte de un anuncio, o del reparto de una película. También dentro de los establecimientos de comida, en individuales mesas, las siluetas ajenas apenas tienen, de cuando en cuando, un brote de vida, al reírse o bostezar. Nos son desconocidas, parecen parte del decorado; figurantes pagados. 

Sentimos, no obstante, el alivio de sentirnos momentáneamente solos. Entre aquella multitud aséptica y esterilizada. Donde todo transcurre bajo algún código subterráneo que nos hace  movernos cuando las luces en los paneles anuncian nuestro vuelo. En hileras automáticas, espontáneas, arrastramos parte de nuestro equipaje y esperamos dóciles a que nos pidan el billete. Hacia ese instante que nos devolverá a ser; un nombre y apellidos, un número de dni, una identidad.

La sobremodernidad crea este tipo de espacios: de tránsito, temporales, de estancias provisionales, de contactos efímeros, de intensidad vacía, como si pendiéramos todos de alguna oculta realidad. Será quizás la necesidad que sentimos de volvernos indiferentes (no-diferentes), una masa sin forma ni definición posible, un producto sobredimensionado por la técnica y la evolución a ninguna parte.

Iremos y regresaremos, después de hacer el otro viaje.

En búsqueda de nuevo de mi vuelo, vuelvo al nexo de unión del sinfín de gente que lenta o apresurada arrastra la maleta. En el tránsito del aeropuerto hacia mi cómoda cama. Es este lugar que tantas veces he soñado.

Nota: La cita de la cabecera pertenece a Marc Augé. 
"Sobremodernidad. Del mundo de hoy al mundo de mañana".
La fotografía es obra de Javier Corbo y proviene de Flickr.
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2 comentarios Escribe un comentario
  1. Los Aeropuertos… , Con 46 millones de habitantes y 17 autonomías divididas en 50 provincias, sin contar con Ceuta ni Melilla, España tiene a su disposición 52 aeropuertos, el 90% de ellos gestionado por Aena. Apenas unos pocos, como el de Ciudad Real, Lérida o Castellón, han sido impulsados por las comunidades autónomas, entidades locales y el sector privado. De todos los que gestiona la entidad pública, solo ocho aeródromos son oficialmente rentables y más de una veintena dispone de otro aeropuerto a menos de una hora por carretera. Alemania, con casi el doble de población que la española (81 millones de habitantes), no necesita más de 39 aeropuertos.
    ¿Necesitamos realmente que cada uno de nosotros disponga de un Aeropuerto alla donde vivamos?.

    marzo 20, 2013
  2. Begotxu #

    Que sensaciones mas reconocibles de mis numerosos viajes en avión. Como asusta el coger un avión en esos aeropuertos enormes que parecen ciudades y que te encuentras como encerrada durante la espera de tu avión que parece que nunca despega.

    marzo 20, 2013

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