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Kony 2012 (II): o cuando el mundo no es más que un problema que se soluciona con entusiasmo


“La banalidad del mal se transforma en la banalidad del sentimentalismo. El mundo no es nada más que un problema que se soluciona con entusiasmo”- Teju Cole, escritor nigeriano-estadounidense, sobre la campaña “Kony 2012”.

Había prometido escribiros sobre las críticas que le llovieron encima a este olvidado vídeo. A fin de cuentas este vídeo se emitió el año pasado, es algo reciente, y provocó (o fue la excusa) para una intervención militar. Además, no quería hacerlo como una forma más de completar mi anterior entrada, sino como una manera de examinar nuestros resortes.

Durante los meses que siguieron a la emisión del vídeo hubo de todo, gente que se posicionó a favor (como el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional)  y gente que se posicionó en contra (más abajo podéis ver un listado). Gente que encontró cosas muy positivas (que se conociera internacionalmente a alguien como Kony) y muy negativas (que se hiciera desde fuera, con la imprescindible ayuda del exterior, como si ellos no pudieran arreglar nada).

Además se empezó a ver un gran abismo entre lo que las ONG hacen y lo que la gente quiere ver y hacer. Mientras la “gente” normal da su donativo o manda mensajes en la red y opina que es una buena forma de que la gente joven se implique en los problemas reales, los expertos escriben largos artículos que pocos leen y retornan a machaconas campañas que la gente observa, ahora con tedio, ahora con desconfianza, porque no aportan nada nuevo y no ven soluciones en ningún sitio. El vídeo toca el sentimiento de la gente y apela a actuar “ya” y eso fue lo que mucha gente hizo. Daba la falsa sensación de que cada uno de nosotros tenía el poder de cambiar el mundo solo con implicarse en aquella campaña, comprando el kit o escribiendo el hastag #StopKony. Y logró lo que muchas campañas de grandes ONG habrían querido para sí: un éxito sin precedentes a la hora de implicarse.

Si bien las críticas y opiniones, tanto de gente especializada como de expertos, periodistas, activistas, entre otros, como se resumen en este enlace: juanlusanchez.com, llegaron de forma inmediata, las voces de las ONG apenas se oyeron. Fue como si dijeran “esto no es serio, no opinemos sobre ello”, o “esto no va con nosotros”. Sin embargo, había/hay mucho que opinar y que decir sobre esta campaña.

Es una pena que haya caído en el olvido, porque me parece una buena oportunidad para analizar muchos temas en torno a nuestra forma de posicionarnos respecto a África y sobre lo que nos mueve a actuar.

Por un lado, esta campaña digamos brotaba de “buenos sentimientos”, pero cabe preguntarse ¿y si se usara un vídeo semejante para , por ejemplo, poner a la gente en contra de un país, una etnia, un grupo de personas?. Lo que ocurre es que produce vértigo comprobar a dónde puede llegar una campaña, si tiene los apoyos externos suficientes y sabe usar todos los instrumentos de marketing que tiene a su alcance. En verdad, ¿somos tan fáciles de manipular?. A nadie le gusta que le digan que le han manipulado, y la acción de mucha gente pudo tener que ver con las ganas de “hacer algo”, de “moverse de verdad”, ante algo que parecía mostraba un resultado tangible. Aunque sin indagar demasiado en las razones por las que se había movido tras la emisión de un vídeo y sin analizar lo que el vídeo mostraba.

Por otro lado, al mundo de la cooperación le pegaron un toque en forma de “mira lo que se está moviendo ahí fuera”, hay millones de personas que se asoman a las redes sociales, facebook, twitter y otras, lo que las convierte en un lugar común para mucha gente que quiere apoyar causas justas. Y también “mira cómo se ha explicado el asunto”, a un nivel sencillo para que llegara a la inmensa mayoría de la gente que se pierde entre montones de papeles y cumbres mundiales, sin ver resultados.

Es la eterna cuestión de la forma en la que actuamos cuando hablamos de África. Slavoj Žižek, en su libro Vivir en el fin de los tiempos, escribe lo siguiente: “cuando se nos muestran escenas de niños muriendo de hambre en África, con un llamado para que hagamos algo para ayudarlos, el mensaje ideológico subyacente es algo como, “¡No pienses, no politices, olvídate de las verdaderas causas de la pobreza, solo actúa, dona dinero, así no tendrás que pensar!”.

Por mi parte, de toda la campaña quiero resaltar la  apropiación simbólica de los niños africanos que se realiza en “Kony 2012” por parte de  la ONG “Invisible Children”. No en vano, la causa que produce que el vídeo se realice es la experiencia de un niño contada a Jason Russell. Al margen de que la realidad de los niños-soldados se merece mucho más que unas imágenes a ritmo trepidante y con fondo de música de la MTV, se sitúa a los niños como objetos pasivos en los que volcar nuestro sentimentalismo. Esto es algo que, aunque ha ido a la baja, se ha dado/sigue dando, con bastante frecuencia, en el mundo de las ONG. Es esencial que los niños/as participen en todas las decisiones que conciernen a sus vidas. Tienen derechos, no son sujetos pasivos, tienen su propia voz. Situarles como víctimas los despoja de su posibilidad de ser activos poseedores de decisiones,derechos y elecciones,les resta independencia: “Nada sobre nosotros, sin nosotros

Jason y sus entusiastas chicos realizan lo que Lola López (Centro de Estudios Africanos de Barcelona) denomina la “apropiación simbólica” de los niños africanos, que permite estigmatizar las sociedades de donde proceden y justificar el papel misionero de Occidente. Esta apropiación es muy habitual en las campañas publicitarias de las ong y en la prensa. A los niños africanos se les visibiliza principalmente como víctimas inocentes mientras que a los adultos se les estigmatiza de diversas maneras: invisibilización (los niños están desamparados), infantilización (no saben o no pueden encargarse de los propios hijos), animalización (sus incontrolados impulsos sexuales les llevan a engendrar retoños de los que no pueden ocuparse) o demonización (encarnación del mal). “El humanitarismo arrogante”. Samuel 11/03/2012.

Estos niños han sido muy visibles en sus comunidades durante años. Después de todo, son hijos de alguien, hermano, hermana, amiga, sobrina, sobrino, o un vecino. Han sido visibles para los comerciantes y los vendedores de la ciudad que los protegían. Han sido visibles para los miembros de la familia que  les perdieron a ellos y a la comunidad que se preocupaba por ellos. Son visibles para la gente a la que les importa, pero aparentemente no lo son para “Invisible Children”. El lenguaje que usamos en el cambio social a menudo denota el enfoque que damos, aunque inconscientemente. Dado que los niños parecen ser invisibles para IC, entonces quizás está más claro por qué se les representa como que no tienen voz, como dependientes. Unmuted”.

Otras críticas

Reflexión final

Para terminar, mi favorito, que me sirve además para recordar a  Javier Ortiz:

“Lo importante no es asimilar datos, ni actuar por actuar, sino cómo miramos, cómo entendemos y cómo hacemos que nuestra empatía construya un común que rompa con las injusticias y las jerarquías de poder existentes, en lugar de reforzarlas” (Samuel, de El Quilombo).

Hoy le toca a la otra parte, le doy la palabra a Rosebell Kagumire, periodista ugandesa quien opina sobre el vídeo de Kony.

Referencias: http://www.tejucole.com/

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