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Definiendo a los niños y niñas de la calle (III)


Casi todos sentimos, en algún momento o siempre, la necesidad de pertenecer a algún lugar. La calle es por un lado, el espacio que muchos de estos niños sienten como propio, es su lugar en el mundo,  la que les socializa, pero también el lugar que les ayuda a sobrevivir. Y es por otro lado, el lugar donde sufren agresiones, donde se ven expuestos y donde se ven obligados a permanecer.

Imagen de Flickr obra de Manon 71: Talibé, http://bit.ly/125bkvo

3.-La calle

Los espacios que ocupan y/o que les delimita y define

Algunos autores aluden a que el comportamiento de los niños/as variará según el espacio en el que se encuentren. No siempre están en la calle (recordemos que hay diversidad de situaciones entre ellos), aunque sí que es el lugar más frecuentado y el que más les marca. Muchos viven en sus casas donde también tienen otro tipo de relaciones diferentes a las que pueden desarrollar en las calles. Algunos van al colegio, pueden ir al mercado, acuden a los sitios donde hay afluencia de personas para intentar vender su mercancía. Cada uno de estos espacios es diferente y en cada uno de ellos los niños/as mostrarán una faceta determinada o varias de su forma de ser, de relacionarse y de comunicarse y de interactuar.

Tal y como se recoge en el trabajo de Ana Ortiz Guitart, Van Blerk (2005), habla sobre la necesidad de subrayar  el espacio, según el cual los niños de la calle desarrollan  su identidad basadas en normas y valores apropiados a la diversidad de espacios donde se mueven (espacios públicos y privados, espacios interiores y exteriores) . Beazley (2003), concretando en los niños/as de la calle, considera que sus zonas de vida cotidiana (estaciones de  autobús, lavabos, intersecciones de tráfico, parques, mercados o espacios bajo los puentes) se convierten en territorios de negociación y contestación y, a la vez, en lugares donde se construyen sus identidades y se forman comunidades alternativas [1].

Lena Schmidt [2], añade que la calle puede ser un lugar de exclusión y marginalización pero también un lugar para la socialización y la integración. Para algunos niños, la calle es un lugar de identidad, solidaridad y pertenencia. Predomina la percepción que lleva a que se les criminalice y exluya. La estigmatización y la violencia contra los niños de la calle lleva a identificarles con el rol de delicuentes. Una vez en las calles, carecen de lo básico para su crecimiento y desarrollo: comida, seguridad, amor parental, ropas, salud, cuidado y educación. Son la consecuencia de la pobreza urbana y rural y de la urbanización.

Los no – lugares

Tatek Abebe [3] señala como sus investigaciones  le han llevado a concluir que el “lugar de los niños es a menudo un metáfora de la infancia “. Tal y como señalan también otros autores, la “infancia adecuada” responde a la domesticidad. En este punto de vista, el lugar de los niños es dentro de la casa,  dentro las familias, dentro de la escuela, donde están protegidos por adultos responsables, se hace hincapié en que una infancia segura es una que tiene lugar en el hogar y en otros mundos adultos construidos – no en las calles, un burdel o una institución.

Julieta Pojomovsky, añade que “en el espacio urbano no son seres anónimos ni desconocidos, sino que su visibilidad, exposición y movilidad transforman un lugar de paso, un ‘no lugar’, en un territorio ‘habitable’ que les permite construir parte de su historia, relaciones e identidad” [4].

La exposición que sufren en las calles

Un refugio es una de las muchas cosas que los niños de la calle de Etiopía anhelan. Sin embargo, un estudio realizado por el grupo de ayuda internacional Save the Children tal y como recoge VOA news [5] indica que las organizaciones no gubernamentales locales y organizaciones comunitarias no suelen ofrecer lo que los niños de la calle quieren. Save the Children ha entrevistados a niños que viven en las calles de cinco ciudades importantes, tres ciudades regionales y ocho aldeas rurales de Etiopía. Los niños discutieron una amplia gama de temas, incluyendo sus necesidades, la salud y los riesgos. Hay alrededor de 30.000 niños de la calle en Etiopía, 17.000 solo en la capital, Addis Abeba. Más de la mitad de estos niños no tienen acceso a la vivienda o la alimentación adecuada. En su mayoría sobreviven con lo que reciben lustrando zapatos, vendiendo pequeños artículos a los transeúntes y con la mendicidad. Hay riesgos para la salud. Los datos de investigación indican que un 30% están gravemente enfermos, pero la mayoría no tienen acceso a ningún tipo de tratamiento. Y el 40% dan indicaciones de que han sido forzadas a tener relaciones sexuales. Un refugio es visto por los niños como la forma de reducir este tipo de riesgos.

David Ollie Leni [6], en relación a los shégué (RD Congo), comenta cómo en la calle tampoco pueden escapar de la ley del más fuerte. Diferentes grupos de jóvenes con machetes participan regularmente en enfrentamientos. “Se trata de guerras territoriales,- dice David-cada uno protege su área. Los niños de la calle duermen poco durante el día pero nada de noche, ya que son ellos los que controlar los estacionamientos, los centros nocturnos, para ganar un poco de dinero”.

En la calle sufren la persecución de la policía, que en ocasiones conlleva que se ejerza violencia física sobre ellos, están expuestos al contagio de enfermedades como el SIDA y a que cualquier adulto pueda abusar de ellos con total impunidad.

Conclusiones parciales

Como ya estamos viendo, la realidad de los niños y niñas de la calle  permite pocas generalidades.

Sobre cada uno de nosotros podemos apreciar cuatro puntos de vista diferentes: cómo somos en realidad, cómo nos ven los demás, cómo creemos que nos ven los demás y cómo nos vemos a nosotros mismos. De igual modo observo, al menos de momento, cuatro posibles discrepancias en la realidad de los niños y niñas de la calle:

  • Lo que los niños y niñas necesitan de verdad.
  • Lo que los propios niños y niñas expresan que quieren y necesitan, a través de estudios y entrevistas con ellos por parte de organizaciones, como el que ha realizado Save The Children.
  • Lo que los que trabajan con ellos piensan que necesitan. Sobre este punto, si se lee el artículo de VOA news (en Facebook lo he traducido al castellano), se puede comprobar que entre las organizaciones que trabajan con ellos hay discrepancias también.
  • Lo que la sociedad en general, al conocer la problemática, cree que necesitan y está dispuesta a apoyar.

Fuentes:

Si te ha interesado esta entrada, quizás te interese leer:

2005-09-12 074 Definiendo a los niños y niñas de la calle (I)

 IMG_2323 Definiendo a los niños y niñas de la calle (II)

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  1. Begotxu #

    Es increíble la realidad en la que viven dia a dia estos niños. Dicen que pasar por la maternidad te hace ser mas vulnerable ante cualquier indicio de maltrato hacia un niño. No podría imaginarme a cualquiera de los niños de mi entorno ante semejante situación.
    Artículos como estos sirven para hacer un alto y reflexionar. Muchas gracias por escribir artículos como estos.

    mayo 11, 2013

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